En la Unión Europea, el 2018 ha sido designado como el Año Europeo del Patrimonio Cultural y es en este contexto que la Delegación de la Unión Europea en Ecuador se siente honrada de poder auspiciar esta exhibición de fotografías que celebra los lazos culturales entre Europa y Ecuador. – Marianne Van Steen, Embajadora de la Unión Europea en Ecuador.

Solo a través del otro puedo saber quién soy.

La primera mitad del siglo XX Europa se convierte en un continente en crisis. En aquellos años muchos europeos llegaron a Suramérica, varios vinieron huyendo de la dictadura nacionalsocialista y sus secuelas, otros llegaron por razones laborales en un momento en que el progreso de la industria en este continente requería profesionales altamente cualificados, y no falta quienes arribaron por curiosidad y con el ánimo de explorar nuevas tierras. Es así que un buen número de germano parlantes se asentaron en el Ecuador, constituyéndose en una comunidad importante ubicada principalmente en la ciudad de Quito.

Los recién llegados, llenos de curiosidad y asombro por estas “exóticas” tierras, se convirtieron rápidamente en exploradores de este país, recorriendo minuciosamente este territorio y estudiando su vegetación, su fauna, sus paisajes y las personas que en él habitaban. Estas búsquedas fueron registradas en fotografías, dibujos, escritos, mapas, películas, estudios científicos y antropológicos, que representan ahora un importante archivo del Ecuador de esa época. Particularmente las fotografías, que representaban en ese momento una técnica novedosa para el contexto local, no tardaron en aparecer en las portadas de revistas y libros de la época a nivel nacional e internacional. Una selección de este material, poco conocido por encontrarse en archivos privados familiares, es el corpus de esta exposición.

Más allá de la evidente construcción de un imaginario de alteridad que suponen estas imágenes, la exposición busca indagar en la condición de ser extranjero y en la fascinación de una mirada que percibe algo por primera vez, con su extraordinaria capacidad de asombro. A través de esa distancia infranqueable que brinda la posibilidad de ser un espectador foráneo, se indagan las posibilidades de plasmar instantes efímeros de un momento percibido como único y mágico. Aquí el ejercicio de la distancia no es concebido como un impedimento, sino como un regalo; pues en el acto de mirar al otro está quizá la única forma de verse a uno mismo (Ana Cristina Franco, 2014). Los ojos, en su ejercicio de mirar hacia afuera, paradójicamente nos permite vernos mejor a nosotros mismos y (re)descubrirnos.

Rastreamos la noción de este (auto)reconocimiento a través del material artístico producido por los exploradores y las relaciones que entablaron entre ellos y con la escena cultural local en el afán de construir una nueva comunidad de pertenencia.

Paulina León Crespo

Curadora

 

Artistas participantes:

Rolf Blomberg (1912, Suecia), Karl Goldschmid (1896, Suiza), Gottfried Hirtz (1908, Francia/Alemania), Isidor Kaplan (1898, Letonia), Hans y Gi Neustätter (1911, Alemania), Erwin Patzelt (1924, Alemania), Arthur Weilbauer (1897, Alemania)

Curaduría:

Paulina León Crespo