EL CAMPO DE BATALLA

Las mujeres también participaron en el campo de batalla. Las esposas, amantes, y compañeras de los soldados frecuentemente marchaban con las tropas para proveer compañía y apoyo emocional en sus campañas. Además preparaban los campamentos y las comidas, cuidaban a los enfermos y a los heridos, y cuando era necesario tomaron armas. Jurado Noboa reconoce que estas mujeres estaban “expuestas a las mismas condiciones que los soldados, solo que llegaron cuatro o cinco horas más temprano”,33 al sitio del campamento para prepararlo. Estas mujeres, pertenecientes a la plebe, eran denominadas “guarichas” en el Ecuador y seguían a los soldados durante todas las campañas para la Independencia. En 1817 y 1819, los generales Pablo Morillo y Francisco Santander prohibieron que las mujeres marchasen con las tropas.

El hecho de que tuvieron que repetir esta orden dos voces sugiere que las “guarichas” no les hicieron caso. A pesar de los impedimentos legales y los rigores de batalla, estas mujeres estaban comprometidas a ofrecer su apoyo y servicios a la tropa. También había mujeres que tomaron armas y lucharon directamente en el campo de batalla. Generalmente estas mujeres se disfrazaron de hombres y asumieron una identidad masculina para combatir. Nicolasa jurado, Gertrudis Espalza e Inés Jiménez, tomaron los seudónimos de Manuel jurado, Manuel Espalza y Manuel Jiménez para poder luchar en la campaña de Babahoyo el 21 de agosto de 1821, y luego en la batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822. Solo se descubrió la identidad de estas mujeres cuando jurado resultó herida en esta segunda batalla. El general Manuel Antonio López, en sus “Recuerdos Históricos”, anotó que el general Sucre la ascendió al rango de sargento, y públicamente la recomendó.35 En cambio, Jiménez y Espalza siguieron luchando hasta la Batalla de Ayacucho, donde fueron condecoradas. En otras batallas a lo largo del continente, como las de Gameza, Pantano de Vargas y Boyacá, mujeres como Teresa Cornejo, Manuel Tinoco y Rosa Canelones de Arauca hicieron lo mismo. Vestirse de hombre, tomar armas, y proceder al campo de batalla fue una manera por la cual algunas mujeres contribuyeron a la causa patriota.

La contribución militar femenina fue públicamente reconocida y recomendada durante el período independentista. Algunos de los jefes militares más altos expresaron un sincero aprecio por estas mujeres-soldados. El general Simón Bolívar públicamente reconoció y agradeció la participación de la mujer en los combates para librar la Provincia de Trujillo en Venezuela, del yugo español:

… hasta el bello sexo, las delicias del género humano, nuestras amazonas han combatido contra los tiranos de San Carlos con un valor divino… Los monstruos y tigres de España han colmado la medida de la cobardía de su nación, han dirigido las infames armas contra los cándidos y femeninos pechos de nuestras beldades; han derramado su sangre; han hecho expirara muchas de ellas, y las han cargado de cadenas, porque concibieron el sublime designio de libertar a su adorada patria.

En este discurso, Bolívar no solo rindió homenaje a las mujeres que fueron presas y/o sacrificadas en el combate, sino también al sentimiento patriótico tras estas acciones valientes, “el sublime designio de libertar a su adorada patria”. De hecho, las mujeres no solo contribuyeron a la batalla para apoyar a sus familiares masculinos que se hallaban en el combate. Más bien hicieron contribuciones “muy activas e incluso apasionadas” para demostrar su auténtica lealtad a la causa independentista.

Evidentemente, las mujeres contribuyeron en muchos aspectos a las campañas para la Independencia. Ofrecieron información, apoyo, y una mano en el combate a los soldados patriotas. De igual manera rehusaron cooperar con los oficiales realistas, les negaron información valiosa y facilitaron las armas necesarias (como el caso de los setenta y dos cuchillos) para derrotarlos. La eficacia de la contribución femenina a la Independencia es indiscutible. Se la conocía por los relatos del siglo XIX, durante y posteriormente a la época independentista. Y la reconocieron públicamente los líderes patriotas más renombrados de la época, los generales Sucre y Bolívar. A pesar de la escasa mención de la participación femenina en los textos históricos y los documentos oficiales de la Independencia, ésta constituyó una contribución real e integral al éxito de las campañas patriotas.

 

Bibliografía:

Taxin, Amy. “La participación de la mujer en la independencia: el caso de Manuela Sáenz”. Procesos: revista ecuatoriana de historia. 14 (II Semestre, 1999): 85-113. Pg. 94-96.